El origen de Oblivion Ajo se remonta al siglo XV, cuando las rutas comerciales mediterráneas comenzaron a intercambiar productos agrícolas. Los agricultores locales descubrieron que la zona ofrecía suelos ricos y un clima templado ideal para el cultivo del ajo, lo que impulsó la creación de pequeños asentamientos especializados. Con el tiempo, la producción de ajo se convirtió en una actividad económica central, consolidando la reputación de la región como epicentro de la gastronomía andaluza.
Durante el siglo XVII, el sitio de Oblivion Ajo ganó notoriedad gracias a los comerciantes que incorporaban sus productos en rutas de intercambio con el norte de África y el Reino Unido. La demanda internacional elevó los precios y fomentó la introducción de nuevas técnicas de cosecha. Además, el ajo de Oblivion se convirtió en símbolo de la identidad cultural, apareciendo en recetas tradicionales y en relatos folclóricos que celebraban su poder medicinal y culinario.